¿Por qué los chicos siempre piden "otro cuento más"?
Todo padre lo sabe.
Ya es hora de irse a dormir.
Los dientes ya están cepillados.
La luz está a punto de extinguirse.
Y entonces aparece esa frase que lo cambia todo:
"¿Me cuentas otro?"
Cuando llega la hora de acostarse, los chicos parecen sacar fuerzas de donde no hay. Ahora bien, ¿qué es lo que hace que los cuentos infantiles resulten tan valiosos?
Detrás de esta respuesta hay algo que trasciende el simple entretenimiento.
El mundo se vuelve comprensible a través de las historias
Los cuentos son la manera en que los niños van descubriendo el mundo que los rodea.
No con explicaciones frías y de manual.
No mediante reglas.
A través de aventuras, eso sí.
En los cuentos, los pequeños descubren que:
- qué significa realmente ser amigos,
- cómo lidias con el miedo,
- por qué la honradez importa tanto,
- y qué sienten los demás.
Las historias son, en el fondo, un espacio seguro donde ensayar las emociones.
El momento de acostarse se presta como ningún otro a dejar volar la imaginación
Durante el día, los niños están expuestos a miles de estímulos:
- escuela,
- pantallas,
- sonido
- juguetes,
- ajetreo.
Por fin, al llegar la noche, todo se calma.
Ese instante previo al sueño resulta perfecto para dejar volar la imaginación: la mente se va apaciguando y los pequeños se dejan llevar por completo dentro del relato.
Por qué los niños piden el mismo cuento una y otra vez
Y luego algo llamativo:
Los niños suelen pedir que se les cuente una y otra vez el mismo cuento, sin cambiar ni una coma.
Veinte veces.
Treinta veces.
Puede que hasta cien veces.
Para los adultos puede resultar raro, pero a los niños la repetición los reconforta.
Saben lo siguiente:
- qué va a pasar
- cuando algo empieza a emocionarnos,
- y que, al final, todo termina saliendo bien.
Eso da tranquilidad.
Cuando las historias dejan de ser ajenas y empiezan a doler como propias
Ahora imagina que un niño no oye una historia sobre alguien más, sino que la vive en carne propia…
pero sobre una historia acerca de sí mismo.
La hora de dormir se convierte, así, en un momento todavía más especial.
Un libro personalizado convierte la lectura en algo mucho más íntimo: el niño ya no se limita a observar la historia desde fuera, sino que pasa a vivirla como protagonista de la aventura.
Esos instantes fugaces que terminan marcando la diferencia
Con el paso del tiempo, a muchos padres ni siquiera les vienen a la memoria los juguetes o las tablets.
Recuerden:
- leer juntos,
- reír a carcajadas con las partes más divertidas,
- o musitarlo en voz baja, tapado con una manta y un libro entre las manos.
Esos suelen ser los momentos que los niños llevan grabados en la memoria durante años.
Por qué la tranquilidad pesa cada vez más en nuestros días
Los niños de hoy crecen rodeados de prisas por todas partes.
Apenas unos segundos duran los videos.
Las aplicaciones no dejan de reclamar nuestra atención.
Las pantallas nos rodean por todos lados.
Precisamente por eso, los ratos de calma con un libro se sienten cada vez más preciados.
Una historia hace que todo se detenga un instante.
Tal vez el asunto vaya más allá de la historia en sí
Quizás los niños no piden "un cuento más" porque lo necesiten de verdad.
Puede que te soliciten:
- atención
- calidez,
- fantasía,
- y conexión.
¿Y para serte franco?
Son cosas de las que, en más de una ocasión, hasta los adultos podrían aprender un poco.
