Por qué a los niños les fascinan los escondites
Pregúntale a cualquier niño dónde le gusta jugar de verdad, y lo más seguro es que "la sala de estar" no aparezca ni de casualidad en la respuesta.
No.
Los niños son los que eligen:
- una tienda hecha con mantas
- una esquina, ahí abajo de la mesa,
- una casa entre las ramas de un árbol,
- un rincón secreto detrás del sofá.
¿Y eso por qué, exactamente?
Los niños tienen su propio mundo y lo aman profundamente
A los niños, tener un rincón secreto les hace sentir que existe un mundo enteramente propio, solo de ellos.
Ahí las reglas son distintas.
Ahí la fantasía echa a andar sola.
Con un par de mantas se puede lograr esto:
- un castillo
- una nave espacial,
- un barco pirata,
- una gruta escondida entre las rocas.
Un adulto, en cambio, tal vez solo vea ahí un montón de cojines tirados de cualquier manera.
Para los niños, lo que ven es una auténtica aventura.
La sensación de seguridad suele surgir en los espacios pequeños
Los psicólogos coinciden en que a los niños los espacios reducidos y bien delimitados les transmiten tranquilidad.
Ten presente lo siguiente:
- chozas
- tiendas,
- rincones de lectura
- escondites
Transmite calidez, seguridad y orden.
Por eso muchos niños también disfrutan de que les lean cuentos en voz alta:
bajo una mantita,
en la cama
o demasiado apegados a sus padres.
Por qué es tan frecuente que en los relatos aparezcan mundos secretos
Los cuentos infantiles están repletos de rincones secretos:
- puertas ocultas,
- bosques encantados,
- cartas boca abajo,
- áticos con secretos guardados entre las vigas,
- portales hacia otros mundos.
Eso dispara la imaginación de cualquiera.
¿Qué niño no ha fantaseado alguna vez con la idea de que, en algún rincón, se esconde una puerta secreta hacia un mundo mágico?
La fantasía suele nacer en los lugares más comunes
Lo interesante es que:
la fantasía no necesita gran cosa.
Bastará con una simple caja de cartón.
Otra opción es meterse debajo de una manta con una linterna encendida.
Basta con un patio, un rincón cualquiera o cuatro cosas a mano para que los niños se inventen mil aventuras.
Es su imaginación la que se encarga de todo.
Las historias personales: por qué conectan tanto con el lector
Y ahora imagina esto:
Un cuento donde tu hijo descubre, sin ayuda de nadie, un mundo secreto.
Y entonces sucede algo fuera de lo común.
No es como si estuviera leyendo sobre otra persona.
Es como si la aventura la estuvieran viviendo ellos mismos.
Justamente por eso los cuentos personalizados tienen tanta fuerza: meten al niño dentro de la historia sin que este pueda resistirse.
Quizás también los adultos añoren tener sus propios escondites secretos
Los adultos, en el fondo, no dejan de perseguir esa misma sensación.
Descanso.
Un espacio para sí mismo.
Desconectar, aunque sea por un instante, del bullicio diario.
Ahora simplemente lo llamamos:
- vacaciones
- una habitación dedicada a los hobbies,
- un rato solo para mí.
Puede que, a fin de cuentas, cambie menos de lo que pensamos.
