Por qué el cuento infantil de siempre jamás termina en la basura
Hay libros que uno lee…
y lo olvida.
Pero también hay libros que perduran en el tiempo.
Libros para toda la vida.
Cómo sobrevivir a una mudanza sin perder la cordura.
Y al final termina arrinconado en el desván, dentro de una caja de esas "por si acaso".
¿Y eso por qué, exactamente?
Los libros infantiles suelen despertar emociones
Rara vez un libro infantil es solo un cuento.
Suele ir acompañado de:
- una sola voz,
- un aroma
- un dormitorio
- una rutina para antes de dormir,
- o una edad determinada.
Por eso, cuando uno lee libros infantiles de otras épocas, casi siempre acaban resultando emocionantes.
La lectura en voz alta se transforma en un recuerdo
Casi ningún adulto guarda un recuerdo fiel de cada historia.
Pero de lo que sí se acuerdan es de esto:
- quién leía en voz alta,
- qué cerca habían estado
- y la seguridad que transmitía ese instante.
Por eso, los momentos de lectura en voz alta tienen mucha más fuerza de la que solemos imaginar.
Por qué se deterioran los libros que más leemos
Con solo verlos, ya sabes qué libro infantil es el favorito.
Orejas de burro.
Arrugas
Manchas.
Hojas sueltas.
Por lo general, eso solo puede significar una cosa:
el libro se ganó el cariño de todos.
Por qué las historias personales tienen un encanto tan particular
Un libro personalizado casi siempre llega más al corazón.
Porque está directamente ligado a lo siguiente:
- el propio niño
- una edad determinada,
- y recuerdos personales.
Es casi un pequeño testimonio de la época.
La infancia queda guardada en los libros infantiles
Los niños crecen a una velocidad pasmosa.
Los adultos ni se imaginan la rapidez con que ocurre.
Hay libros que, de la nada, te hacen recordar de golpe:
- cómo hablaba un chiquillo,
- lo que me temía,
- o si simplemente le había dado por ahí en ese momento.
Por eso los libros terminan cargados de nostalgia.
Por qué hay historias que sobreviven al paso de las generaciones
Hay libros que incluso pasan de generación en generación.
De padre a hijo.
Y quizás seguir más adelante.
No es que el papel tenga nada de mágico…
pero por todo lo que implica.
Quizás, en el fondo, conservamos los libros por un motivo distinto
Quizás la gente conserva libros infantiles por algo más que la historia en sí.
Pero por el sentimiento que aún lleva pegado.
Una sensación de:
- descanso,
- fantasía,
- calor,
- y atención.
Y tal vez sea justamente por eso que las historias nunca dejarán de ser importantes.
