Por qué a los niños les encanta verse disfrazados
Una sola capa.
Una corona.
Un sombrero de pirata.
O unas gafas de sol viejas rescatadas de una caja de disfraces.
Basta a veces con muy poco para que un niño se transforme en otro personaje.
Disfrazarse y jugar es, en el fondo, una forma de contar historias
Al ponerse un disfraz, los niños inventan una historia casi sin darse cuenta.
De pronto se encuentran:
- reina,
- veterinario,
- superhéroe,
- astronauta,
- domador de dragones.
Ese juego parece sencillo, pero se esconde mucho más detrás de él.
Jugando a imaginar, los niños ensayan distintos roles
Durante el juego de disfrazarse, los niños ponen en práctica:
- situaciones de trato social,
- emociones,
- cooperación,
- y creatividad.
Descubren qué se siente al ponerse en la piel de otra persona.
Por qué disfrazarse le da un toque de magia a la fiesta
Una capa no cambia nada…
Aun así, todo termina cambiando.
Porque, para los niños, un disfraz vuelve visible lo imaginado.
Por eso se entusiasman tanto ante:
- vestidos de princesa,
- trajes de superhéroe,
- Rewrite: o cascos de caballero.
Por qué la narración de cuentos y los disfraces combinan tan bien
Un buen número de libros infantiles siguen precisamente ese mismo esquema.
Le asignan a los niños un rol que deben cumplir.
Un relato personalizado le da todavía más fuerza:
El verdadero protagonista de la historia es el niño.
La fantasía refuerza la confianza en uno mismo
Cuando un niño se percibe a sí mismo como:
- fuerte
- inteligente,
- gracioso
- valiente
puede llegar a minar seriamente la confianza que uno tiene en sí mismo.
Los cuentos y el juego de imaginación les abren a los niños un espacio donde pueden descubrir cualidades que quizá les resulten emocionantes ponerlas en práctica en su día a día.
Puede que los adultos, después de todo, también sigan teniendo ganas de disfrazarse
Solo que nosotros, los adultos, le damos otro nombre:
- moda
- estilo,
- Text: o "un perfil profesional".
Al final, casi todos hemos deseado alguna vez escapar de nuestra propia piel.
