"¿Leer? No, no me apetece."
Muchos padres se reconocerán en esta situación. Compras cuentos infantiles preciosos, los colocas con esmero en la estantería e intentas dedicar un rato a leer juntos con cierta regularidad. Pero en cuanto asoma el libro, aparecen de la nada mil cosas más apetecibles: los juguetes, la tele, la tablet o, de repente, hasta ordenar el cuarto resulta más atractivo.
Ahora bien, que a un niño no le entusiasme leer no quiere decir, sin más, que las historias no le interesen. El problema, muchas veces, está en otra parte: puede que el libro no encaje con lo que a tu hijo realmente le gusta, que la historia le quede grande o que la lectura se le presente, ante todo, como una obligación.
Por suerte, hay varias formas de recuperar el placer de leer.
1. Primero, averigua qué le apasiona a tu hijo
Hay niños fascinados por los dinosaurios; otros no piensan en nada que no sean los animales, el fútbol, las princesas, la exploración espacial o las aventuras emocionantes.
Un libro no tiene por qué limitarse a ser "un buen libro infantil". Lo esencial es que cuente una historia capaz de despertar la curiosidad de tu hijo.
Por ejemplo, pregunta lo siguiente:
"Si pudieras irte de aventura mañana mismo, ¿a dónde te gustaría ir?"
¿Cuáles son, para ti, los animales más graciosos?
"¿Hay algo que te muera de ganas por vivir alguna vez?"
· «¿Con quién te gustaría vivir una aventura emocionante como mejor amigo?»
Estas respuestas pueden revelar bastante sobre el tipo de libros que probablemente te enganchen.
2. Deja que sea tu hijo quien decida
A los niños, por lo general, la lectura les engancha más cuando notan que pueden opinar por su cuenta.
Deja que tu hijo elija de vez en cuando su propio libro, aunque tú tengas ganas de leerle otra historia.
¿Un libro sobre dinosaurios? Perfecto, justo lo que hacía falta.
¿Otra vez el mismo cuento, ya van cinco? Pues también vale.
Una historia que ni a ti mismo te parece gran cosa. No pasa nada.
Lo esencial es que leer no deje de ser algo placentero.
3. No conviertas la lectura en una carrera
"Tienes que leer diez minutos más."
"Tienes que terminar este capítulo."
"Hoy todavía no has leído absolutamente nada."
Aunque nacen de buenas intenciones, estas observaciones pueden hacer que la lectura se convierta enseguida en una carga.
Por eso, procura darle peso a la historia y no tanto a la cantidad de páginas.
Un cuarto de hora en el que tu hijo escuche o lea con verdaderas ganas puede rendir mucho más que media hora entera mirando de reojo el reloj.
4. Lean juntos
Leer tampoco es sinónimo de que tu hijo se pase el rato solo, con un libro en el sofá.
Leer juntos, precisamente, puede convertirse en una manera estupenda de convertirlo en un momento divertido.
Túrnense para leer un fragmento en voz alta. Hazle preguntas sobre lo que va pasando en la historia. Compartan una risa si aparece alguna situación graciosa. Pregúntale qué piensa que va a ocurrir en la página siguiente.
Así, un libro deja de ser simplemente algo que se lee para convertirse en algo que se comparte y se vive en compañía.
5. Dale un toque personal
Una historia gana en interés cuando un niño puede verse reflejado en ella.
Imagina que el protagonista no es un personaje cualquiera, sino tu propio hijo.
El protagonista se llama igual que tu hijo, tiene su mismo aspecto y se lanza a vivir una aventura emocionante en la que tendrá que ir tomando decisiones importantes a cada paso.
Eso puede darle a una historia un matiz completamente distinto.
En un cuento infantil personalizado puedes lograr que el protagonista lleve el nombre y hasta la foto de tu hijo. En Booklydoo, además, tienes la posibilidad de incluir a varias personas dentro de una misma historia, para que hermanos, primos o amigos vivan juntos, por ejemplo, una misma aventura.
6. Aprovecha las historias para retratar el día a día
Los libros no siempre tienen que hablar de mundos de fantasía.
Una historia también puede tocar de cerca algo por lo que tu hijo está pasando justo ahora.
Ten presente lo siguiente:
· el primer día de clases;
· un pasatiempo nuevo;
· unas vacaciones;
una noche de pijamada;
· una nueva mascota;
una mudanza;
· un hermano o una hermana;
· una aventura emocionante.
Cuando un niño ve reflejado en su propia vida algo de lo que cuenta un relato, este puede cobrar un significado especial.
7. Haz de la hora de dormir un rato de lectura tranquila
Para muchas familias, la tarde se convierte en el rato perfecto para sentarse a leer en compañía.
No es que tu hijo deba alcanzar necesariamente cierta cantidad de páginas, sino que puede convertirse en un momento de calma antes de terminar el día.
Aparta un rato los teléfonos y las tabletas, acomódense juntos en el sofá o la cama, y conviertan el cuento en un ritual fijo antes de dormir.
Convertir la lectura en un hábito diario es más fácil cuando forma parte de una rutina que se repite sin esfuerzo.
8. Prueba con distintos formatos de historias
Puede que a tu hijo, sencillamente, no le llamen la atención los libros que le han propuesto hasta el momento.
No te limites a un solo género o tema: anímate a probar otros.
Ten presente lo siguiente:
Aventura– descubrimientos apasionantes y giros inesperados.
Animales– desde mascotas hasta animales salvajes y criaturas fantásticas.
Historias con enseñanza– por ejemplo sobre el espacio, los números, la naturaleza o el paso del tiempo.
Fantasía– dragones, magia, cuentos de hadas y demás mundos fantásticos.
Pequeñas aventuras del día a día– momentos de la infancia que cualquiera puede reconocer.
No hay un libro perfecto que sirva por igual para todos los niños.
9. Recupera la magia de leer juntos
Puede que la mayor diferencia esté en que leer no tiene por qué sentirse siempre como "leer".
Haz de ese instante algo especial.
Busca una mantita para los dos. Enciende una lucecita para la noche. Prepara algo rico para picar. Y deja que sea tu hijo quien escoja el cuento.
O inventen juntos un cuento donde tu hijo sea el héroe de la aventura.
Este último recurso puede dar muy buen resultado con los niños a los que normalmente los libros no les llaman demasiado la atención. Un cuento personalizado combina, en el fondo, lo conocido con lo novedoso: el niño se ve reflejado en la historia y, al mismo tiempo, se adentra en una aventura totalmente distinta a lo que conocía hasta ahora.
La lectura no exige perfección desde el primer día
Si tu hijo hoy en día no le encuentra el gusto a la lectura, no hace falta que intentes darle un giro radical de un día para otro.
Empieza con poco.
Un par de páginas. Un cuento cortito. Leer en compañía. Algo que a tu hijo le encante.
Y, ante todo: procura que pese más la curiosidad que el afán de rendir.
Porque, al fin y al cabo, no basta con que un niño aprenda a leer. Lo que quieres es que descubra que las historias también pueden ser divertidas.
Puede que el problema no esté en leer, sino en dar con la historia adecuada
Cada niño tiene lo suyo. Hay quien se pierde horas y horas metido en un libro sobre animales, y hay quien solo levanta la vista del sofá si la historia va de naves espaciales o de alguna aventura descomunal.
Y a veces sirve de ayuda que un niño se vea, literalmente, reflejado en la historia.
Con Booklydoo puedes crear un cuento infantil a medida en el que tu hijo es el protagonista de la historia. Basta con elegir un tema, subir una foto y añadir un nombre para que la IA genere un relato personalizado con sus propias ilustraciones. Antes de decidirte por la edición en tapa dura, puedes revisar la versión digital y hacer los ajustes que quieras.
Puede que sea justo lo que hace falta para convertir un "no quiero leer" en un "¡un cuento más!"
Porque tal vez el libro más divertido sea aquel en el que uno se reconoce a sí mismo.
