"Los libros son aburridos."
Como madre o padre, seguro que no es la reacción que esperabas al colocar un libro infantil nuevo sobre la mesa. Elegiste uno bonito, incluso puede que tuvieras pensado un momento de lectura especial, y aun así tu hijo o hija ni se inmuta.
El libro se cierra. La atención se esfuma. Y a los pocos minutos ya está preguntando si puede jugar con la tableta.
¿Te suena de algo?
La buena noticia es que esto no quiere decir que a tu hijo no le gusten los cuentos. Puede que, sencillamente, todavía no haya descubiertoqué historias encajan bien con ella o van acorde a su personalidad.
Sigue estos 8 consejos y verás cómo la lectura puede recuperar esa magia de antes, volviéndose otra vez algo entretenido y ameno.
1. Averigua qué es eso que de verdad le apasiona a tu hijo
Que un niño no muestre interés por un libro concreto no significa, ni mucho menos, que la lectura no le guste.
Puede que a tu hijo la historia, sin más, no le llame la atención.
Por eso, antes de nada, piensa en aquello que le apasiona a tu hijo más allá de los libros.
A tu hijo, ¿le apasiona:
¿animales?
¿fútbol?
¿coches?
¿princesas?
· ¿dinosaurios?
¿astronáutica?
¿magia?
¿aventuras?
¿alguna anécdota graciosa?
enigmas apasionantes?
Parte de esos intereses como punto de arranque.
Un niño capaz de pasarse horas hablando de dinosaurios seguramente se interesará mucho más por un libro donde aparezca uno que por cualquier otra historia sobre un tema que le resulte ajeno.
2. Deja que sea tu hijo quien decida
Muchos adultos creen tener bastante claro qué hace que un libro infantil sea "bueno".
Pero de ahí no se sigue que a tu hijo vaya a gustarle ese mismo libro.
Deja que sea tu hijo quien decida por su cuenta con cierta frecuencia.
Aunque el libro no te resulte la alternativa más didáctica.
Un libro divertido puede aportar tanto al gusto por la lectura como uno educativo. Lo esencial es que tu hijo disfrute con las historias.
Cuando el niño siente que su opinión cuenta a la hora de elegir qué leer, suele bajar esa resistencia inicial hacia los libros.
3. Convierte la lectura en un momento interactivo
Un libro no tiene que ser sinónimo de que uno lee y el otro se limita a escuchar callado.
Charlen entre ustedes sobre el tema.
Por ejemplo, pregunta lo siguiente:
"¿Tú qué crees que pasará ahora?"
Alternativamente:
¿Me haces el favor de abrir esa puerta?
Estoy listo para traducir del neerlandés al español, pero noto que el texto proporcionado solo muestra "En:" sin ningún contenido en neerlandés que traducir. Por favor, comparte el texto en neerlandés que deseas traducir al español, y te devolveré únicamente la traducción, sin comentarios adicionales.
"¿A quién te llevarías si vivieras esta aventura?"
También podéis inventar ruidos entre los dos, imitar a los personajes o poner voces distintas al leer determinados pasajes.
En el caso de los niños pequeños, esto puede suponer una diferencia notable.
Así, la historia deja de ser algo plasmado en el papel para convertirse en una experiencia que se vive en compañía.
4. Para mientras la cosa siga siendo divertida
A veces los padres quieren dar por concluido el rato de lectura.
Ahora bien, que tu hijo se despiste a los diez minutos no quiere decir que haya que dejar el libro por la mitad.
Puede ayudar, justo, a frenar a tiempo.
Termina, de hecho, en un punto que llama especialmente la atención:
Y fue entonces cuando, de repente, Lisa oyó un ruido a sus espaldas…
Detente.
Sigo mañana.
La curiosidad por descubrir qué pasará después puede llevar a que sea el propio niño quien te pida seguir con la lectura al día siguiente.
5. Échale mano al humor
Los niños disfrutan muchísimo con las historias divertidas.
Un personaje peculiar, una situación fuera de lo común o un dibujo con gracia bastan para que un niño se enganche mucho más con la lectura.
Y el toque de humor hace que la lectura no se tome tan en serio a sí misma.
No hace falta que siempre sea una historia trascendental o con moraleja.
A veces un libro está hecho para eso: reírse juntos.
Esa también es una forma de disfrutar la lectura.
6. No dejes que la lectura se quede solo en las páginas
Que el libro se cierre no significa que la historia tenga que acabar.
¿Por ejemplo, están leyendo un cuento sobre animales? Aprovechen entonces para investigar juntos más sobre ese animal.
¿Leyendo una aventura ambientada en un bosque? Pues vete al bosque.
¿La historia habla del espacio? Salgan una noche a mirar juntos las estrellas.
Así es como un libro logra conectar con el mundo real.
Así, una historia deja de ser algo que simplemente se lee para convertirse en algo que se vive.
7. Deja que tu hijo se vea reflejado en una historia
Para muchos niños, un libro engancha mucho más cuando la historia parece hablarles directamente a ellos.
Imagina que el protagonista lleva el mismo nombre que tu hijo.
Que el protagonista se parezca a tu hijo.
Y que la aventura transcurre en un mundo donde aparecen, por ejemplo, su propia mascota, su hermano, su hermana o su mejor amigo.
Así, sin previo aviso, un personaje que apenas conocíamos termina resultándonos de lo más cercano.
Justo eso es lo que buscan los libros infantiles personalizados.
Con Booklydoo puedes crear un libro donde tu hijo sea el protagonista de la historia. Basta con añadir una foto y un nombre para generar un cuento personalizado, acompañado de ilustraciones a juego. Y no solo eso: la misma aventura puede incluir a varios personajes a la vez. (booklydoo.com)
Para un niño que a veces siente que los cuentos comunes le quedan grandes, esto puede convertirse en una manera entretenida de reencontrarse con las ganas de leer.
8. Que los libros no se conviertan en una obligación
Y quizás el consejo más valioso de todos:
No conviertas la lectura en una lucha.
Cuando a un niño se le repite una y otra vez que "tiene que leer", termina viendo el libro como algo impuesto.
Por eso, procura poner el acento en el disfrute.
Reírse juntos.
Soñar despiertos, juntos.
Descubrirlo juntos.
Compartir una historia, vivirla en carne propia.
Puede que hoy tu hijo apenas lea cinco minutos.
Está bien.
Quizá mañana, diez minutos nada más.
Y la semana que viene, puede que sea tu hijo quien te pida un libro nuevo por su cuenta.
Eso es, en definitiva, lo que quieres conseguir.
¿Y si, por más que lo intenta, tu hijo no logra dar con un libro que le llame la atención?
Quizá haya llegado el momento de replantear el punto de partida.
En lugar de preguntarte:
"¿Qué libro le conviene leer a mi hijo?"
puedes hacerte una pregunta mejor:
"¿Qué cuento le fascinaría a mi hijo?"
Puede parecer un matiz mínimo, pero a la hora de la verdad se nota, y mucho.
Un niño al que no le llaman la atención las historias comunes puede engancharse enseguida con una aventura en la que él sea el protagonista.
Un niño fanático de los animales tal vez disfrute más un cuento donde su propio perro sea el protagonista.
Y un niño fanático de la fantasía quizás no busque leer sobre un personaje ajeno, sino convertirse él mismo en astronauta, pirata, princesa o superhéroe.
La curiosidad es el punto de partida de toda lectura
Un niño no necesita descubrir todos los libros fascinantes desde pequeño.
Lo esencial es que descubran que las historias son capaces de transformar algo en su interior.
Te pueden sacar una carcajada.
Asustarte.
Aprender algo nuevo.
Transportarte a otro mundo.
O, directamente, dejar que sea ella quien protagonice la película.
Por eso, en vez de coger sin más el primer libro que encuentres en la estantería, a veces conviene buscar una historia que de verdad conecte con lo que tu hijo siente y vive.
Un libro pensado a la medida de tu hijo
En Booklydoo puedes crear un cuento infantil a medida en el que tu hijo será el gran protagonista de la historia.
Basta con elegir un cuento y una temática, subir una foto y escribir un nombre: a partir de ahí, la IA genera una historia personalizada con sus propias ilustraciones. Antes de decidirte por la edición en tapa dura, puedes revisar la versión digital y hacerle los cambios que quieras.
Así, un libro deja de ser, sin más, un simple libro.
Estu historia.
Y tal vez sea justo eso lo que hace falta para que un niño al que los libros le resultan aburridos recupere las ganas de descubrir algo nuevo.
Porque cuando te ves reflejado en una historia, ya no sientes que estás leyendo, sino viviendo una aventura.
